Estadio El Sadar, Pamplona

Estadio El Sadar, Pamplona

En 2020, con ocasión del centésimo aniversario de la fundación del CA Osasuna, entre los numerosos eventos programados, el club decidió renovar la terminación del estadio El Sadar.

El estadio, inaugurado el 2 de septiembre de 1967 con un partido entre el Real Zaragoza español y el Vitória Setúbal portugués, pasó a sustituir el antiguo estadio San Juan, adquiriendo el nombre del río Sadar, que pasa por el oeste de la ciudad. Inicialmente, podía acoger a 25000 espectadores, 7000 de ellos sentados.

La reestructuración se encargó a OFS Architects, uno de los estudios de arquitectura españoles más importantes, con su proyecto RED WALL, cuya asignación fue de 16 millones de euros, que consistió en la ampliación de la capacidad hasta los 24500 espectadores, 1500 de ellos de pie, para satisfacer las exigencias de la afición «rojilla».

Para realizar la parte translúcida de la cubierta que protege las gradas, se optó por nuestro GrecaPiù 40/10 5G, un panel grecado con estructura celular de 10 mm de espesor, en color opalino, para un total de 4850 m2.

El color opalino permite distribuir de un modo uniforme y sin deslumbramientos la luz que lo atraviesa, atenuando parcialmente su intensidad y ofreciendo un excepcional confort visual para quienes se encuentran en las gradas.

Los paneles se han fabricado en una única pieza a lo largo de toda la pendiente, alcanzando una longitud de hasta 13,7 m.

Para evitar que la suciedad llegue a su interior, se han sellado en fábrica mediante termosellado. Los paneles montados en las cuatro esquinas y cortados in situ se han cerrado con cinta de aluminio.

El montaje se ha realizado sobre una estructura portante con travesaños ortogonales respecto al desarrollo del panel, colocados cada 2,33 m, distancia que ha requerido la integración de un perfil de refuerzo de aluminio montado bajo cada unión y, en los puntos sometidos a una mayor tensión, también bajo la greca central de cada panel.

Las uniones laterales entre los distintos paneles se han protegido mediante chapas metálicas continuas, mientras que la fijación a la subestructura se ha realizado con tornillos autoportantes, integrados, según su ubicación, con arandelas BAZ (en el caso de las grecas superpuestas con chapas metálicas continuas) o con sombreretes (en el caso de las grecas centrales).